sábado, julio 01, 2006

un recuerdo de javi molina. segunda parte.

miles de hormigas voladoras, perdidas después de haber destrozado algún campo de mazorcas cercano, irrumpieron en la carretera. se colaban por todos los huecos habidos y por haber de nuestras personas, y digo nuestras, porque imagino que a mi "amigo" javi le pasó lo mismo previamente. se colaban por la nariz, por las orejas, por la boca, entre la camiseta, hacían daño y cosquillas, y no podías parar por miedo a que te deboraran si estabas quieto. pude salir de allí, no me preguntéis como, puede que fuera tesón, o prisa, o miedo, o unas ganas increíbles de partirle la cara a alguien. unos cuántos kilómetros más adelante, javi esperaba al costado de la carretera mi llegada. una vez juntos de nuevo me confesó que cuando hubo finalizado su paso por la barbarie, se acordó piadosa a la vez que jocosamente de mí. escasos kilómetros después estaba nuestra meta. no podía creerlo, había recorrido una barbaridad de kilómetros en bici y aún tenía culo.
cuando llegamos a villanueva de la jara inma no estaba en su casa en ese momento, alguien nos comentó que estaba en las naves del champiñón y que no tardaría en volver, a lo que aprovechamos para tomar una bien merecida cerveza en la tasca más cercana. recuerdo que los amigos de inma nos miraban con cara rara cuando les contamos la hazaña. que se le va a hacer, así eramos los grunges, impredecibles a la par que inconscientes. hicimos noche allí, eso no se me va a olvidar, cenamos como solo en los pueblos de la mancha se cena y nos fuímos a dormir. a las siete de la mañana ya se oía el suave piar de los pajarillos y el no tan suave quejar de la abuela de inma, persistente ella en que dos mozalbetes de ciudad y tan jóvenes no podían levantarse tan tarde. tan tarde!!!! dios mío!!!! apenas eran la siete.
creo que fue al día siguiente cuando decidimos volver a albacete. estabamos en la plaza del pueblo preparados para partir. ya no recuerdo si al día siguiente o días después, no recuerdo si verano, otoño o primavera, si era temprano o tarde, si había alguien más a parte de inma, si me dolía el culo o no, lo único que recuerdo y recordaré toda la vida es que nunca volveré a estar tan contento como al comprobar que mi bici cabía en el maletero del autobús de línea "la requenense", con trayecto villanueva de la jara-albacete.

p.d. nunca le pregunté a javi si en el viaje de vuelta volvió a sufrir la barbarie de la hormigas voladoras.

3 Comments:

Blogger Jánitor said...

Jolín Pichu, contado así parece que ni que te hubiera mandado yo esa nube de bichos voladores. Se me metían en los ojos, nariz y boca, fue horrible. Pero gracias al molina llegamos sanos y salvos y nos comimos el mejor revuelto de champiñón (recién cogido), cebolla y huevo que haya probado en mi vida, por gentilez de la madre de la chavala. Estuvo bien la aventura, a ver cuando repetimos.
Por cierto, que a la vuelta lo pasé bastante peor que en la ida, tanto por el viento que soplaba como por no ir con mi compañero de aventuras (y eso que no hubo nube de bichos).

10:50 p. m.  
Blogger lidia said...

Ha quedado rollo quijote, sancho... en fin los manchegos sois raros, que pena que no se os pegue nada de nosotros los inteligentes murcianos, jiji

10:24 a. m.  
Blogger Las Tartitas de Llanetes said...

La requenense, qué gran compañía de transportes. Te veo por los bares

11:09 p. m.  

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